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Doña Constanza de Aragón: el triste destino de una mujer medieval

En la imagen don Juan Manuel Señor, Príncipe y duque de Villena y su segunda esposa doña Constanza de Aragón y Anjou, Infanta de Aragón. Hija, hermana y madre de reinas infelices cuando nació, en 1300, estaba destinada a ser moneda de cambio para satisfacer la ambicion de su padre el rey Jaime II de Aragón y su noble marido “el príncipe escritor”.

Con tan sólo tres años se firmó su acuerdo matrimonial con don Juan Manuel -dieciocho años mayor que ella- donde se estipulaba que don Juan Manuel reconocía a Jaime II como rey de Murcia, se comprometía a ayudar a su futuro suegro contra sus enemigos y entregaba como fianza otros castillos de su propiedad: Salvatierra en Villena, y el de Sax. A cambio, recibía del padre de la novia una dote de cinco mil marcos de plata y la devolución de algunas posesiones perdidas por don Juan.
Para asegurar el cumplimiento de los acuerdos tomados, al cumplir los 6 años la futura novia se trasladó a vivir al castillo de La Atalaya, acompañada de su aya y del Alcaide de la fortaleza. La estancia de doña Constanza en Villena se prolongó hasta que alcanzó la edad núbil que las leyes establecían en 12 años y se pudo formalizar el matrimonio, después deconseguir la necesaria dispensa papal que pasara por alto el parentescode los contrayentes.
A los 16 años tuvo a su primera hija, doña Constanza Manuel “la de los tristes destinos”, un apelativo nada gratuito puesto que se casó con nueve años para ser repudiada con tan solo once y encerrada en Toro.
Doña Constanza murió a los veintisiete años, tuberculosa, después de tener cuatro hijos de los que tan sólo sobrevivieron dos.

La Asociación Pro-restauración de la ermita de San José ha realizado dos gigantes de estos dos famosos personajes, junto a los que posan en la foto sus padrinos Vicente Prats Esquembre y Laura Hernández.